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Qué pasó en el alud de 1996 en Espot?

Cuando hablamos de Espot, hablamos de una estación con más de 50 años de historia, un recorrido vital que ha llevado todo tipo de episodios y vivencias. En 1996 una avalancha golpeó la estación, descubre qué pasó!

 

 


 

Qué pasó el invierno del 1996?

 

 

Ese fue uno de los inviernos con más nevadas que se recuerdan. A finales de enero, la estación de Espot sufrió un alud que devastó la caseta de obra de la cafetería de la zona de la Pala. Por suerte, no se tuvieron que lamentar víctimas mortales ni daños personales, puesto que la estación estaba cerrada como consecuencia del mal tiempo. Aun así, el alud dejó varios destrozos y sigue muy presente en el imaginario de los trabajadores de la estación.

 

 

 

 

 

 

Una de las personas que fue en primera persona fue Josep Isús, que entonces trabajaba de profesor de esquí en la estación. Según él “aquel invierno sufrimos muchas nevadas, y no solo en Espot, sino en todo el Pirineo y especialmente en el Parc d'Aigüestortes”. Josep añade que “nunca había visto el parque así" explica que l’alud ocasionó graves destrozos materiales, pero por suerte "no se tuvieron que lamentar víctimas mortales ni ningún herido". Eso sí, la caseta de la cafetería y el telearrastre fueron completamente arrasados. 

 

 

  

 

 

La clave fue un buen trabajo de prevención, ya que la noche anterior hacía mal tiempo y se decidió no abrir: "nadie se dio cuenta del desastre hasta el día siguiente", añade Josep Isús. La zona de la cafetería, precisamente, ya había sufrido aludes décadas atrás.

 

 

Según el padre de en Josep, que era campesino, cuando llegaban los pastos de primavera, la vegetación de la zona mostraba vestigios de aludes durante el invierno: “esta caseta no llegará a vieja” llegó a decir una vez. 

 

 

Así es como el verano todavía se veían los restos de la cafetería y el telearrastre de la zona de la Pala: 

 

 

 

 


 

 

La seguridad, un asunto primordial

 

En materia de seguridad, Guillem Mascarell, técnico de seguridad de Espot, explica las medidas que se tomaron después de aquel episodio. Aquel alud “provocó el montaje de un sistema pasivo”. Este sistema tiene como objetivo poder provocar aludes controlados y eliminar el riesgo para los esquiadores. El funcionamiento de este cañón “se basa en un sistema de gas, cargado con nitrógeno que lanza un explosivo a la zona que interesa para provocar un alud controlado”. 

 

 

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Antes de provocar el alud, se tienen que conocer las variables que indican el potencial peligro. Según Guillem, estas son diversas y se pueden saber “mediante las diferentes pendientes, la vegetación, la tipología de la nieve y la orientación”. Entonces se hacen estudios y previsiones con el objetivo de garantizar la seguridad a la estación. También, y son muy importantes, se tienen en cuenta los precedentes en la zona. 

 

 

Fuera de los puntos con peligro de alud alto, también se controlan por los técnicos de seguridad. Guillem Mascarell posa el énfasis al limitar el riesgo, primero a partir de agentes pasivos: colocación aspas y después, cuando esto no se puede hacer, se provocan los aludes antes de que puedan caer y causar daños. 

 

 

 

 

 

Los últimos años, el cambio climático es un tema en boca de todos. Según el técnico en seguridad, en la actualidad, se da más variabilidad en el tipo de aludes, y deja claro que “hoy el comportamiento de los aludes es más aleatorio. Tenemos aludes de placa, de viento, y de nieve húmeda toda la temporada”. Anteriormente cada tipología de alud solía corresponderse en una época determinada del año: “hasta febrero casi todo eran aludes de viento, en cambio en la primavera, con la nieve más húmeda se daban muchos aludes de nieve húmeda". Ahora no se da nunca una secuencia tan clara.

 

 


 

 

 

 

 

En caso de querer realizar actividades en zonas nevadas, y zonas susceptibles a sufrir riesgo de alud, Guillem recomienda que, en caso de ir a hacer esquí fuera de las zonas controladas por las estaciones antes que nada se tiene que ir con detector de víctimas de aludes, una sonda y una pala. El técnico hace énfasis en el hecho que siempre se tiene que ir acompañado de un otra persona, y además, tener los conocimientos adecuados en la utilización de estos elementos. A banda, es vital informarse previamente consultando el boletín de aludes, los mapas de itinerarios recomendados, y hacer una planificación general del recorrido. Nunca viene mal incluir que hacen falta conocimientos sobre como circular en zonas con riesgo de aludes, y conocimientos nivologia.

 

 

En invierno las temperaturas pueden cambiar drásticamente, hay nieve, hielo, niebla y, desgraciadamente, riesgos de aludes. En el siguiente tabla encontrarás 5 consejos para prevenir un alud: pensar, organizar, equiparse, formarse y evaluar. 

Enero 22, 2020
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