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Seguridad en la montaña: como combatir el riesgo de aludes

En invierno las temperaturas pueden cambiar drásticamente, hay nieve, hielo, niebla y, desgraciadamente, riesgo de aludes. En este post encontrarás 5 consejos para prevenir un alud: pensar, organizar, equiparse, formarse y evaluar. 

En esta época del año hay que tener más precaución en la montaña. La presencia de frío, nieve y hielo impone nuevas normas de seguridad añadidas a las recomendaciones generales de las caminatas en verano. Identificar los peligros principales (aludes, hipotermia, reducción de la luz solar, niebla, aumento de la exigencia física y técnica) que presenta la actividad puede ayudarnos a encontrar respuestas adecuadas para minimizar los riesgos.

 

Desafortunadamente, las condiciones de la meteorología y de la nieve pueden cambiar repentinamente en invierno. El viento, la orientación y la pendiente de la montaña son factores implicados en la génesis de los aludes. ¿Sabías que el viento barre la nieve y lo acumula a sotavento formando peligrosas placas? o ¿que tres de cuatro aludes son en pendientes de entre 35 y 45 grados?

Un alud es una masa de nieve que se pone en movimiento y puede ser muy peligrosa. El terreno influye en la probabilidad de desencadenamiento de estos, por eso es muy importante identificar el terreno favorable al desarrollo de aludes y los indicios de inestabilidad de este. Un alud puede ser causado por una disminución de la cohesión, una sobrecarga externa o que se formen superficies de deslizamiento entre las capas o con el suelo. Existen tres tipos de alud que te explicamos a continuación:

 

o El alud de placa es la más frecuente, en especial la placa de viento. Es habitual que la sobrecarga externa de la persona sobre la capa débil produzca la fractura de la placa. La nieve estable y cohesionada más antigua hará de placa de deslizamiento.

 

o El alud de nieve reciente puede iniciarse como un alud de placa. La nieve, seca o húmeda, baja a gran velocidad y se mezcla con el aire, formando una nube o aerosol muy rápido y destructivo que puede llegar a los 300 km/h.

 

o El alud de fusión o nieve húmeda se origina en un punto concreto con nieve pesada que puede llegar a tierra (alud de fondo). Son de gran densidad, muy destructivos por su gran masa -a medida que van cayendo van aumentando su anchura- y de avance lento.

 


 

Ahora que conoces qué es un alud y el peligro humano que implica, entenderás que es esencial organizar bien una actividad de montaña en la nieve y conocer los cinco conceptos básicos de seguridad en caso de aludes:

 

 

1) PIENSA: LAS TRES Q

Piensa en la regla de las tres Q: ¿Qué vas a hacer? ¿Quién hace la actividad? ¿Cuándo y dónde?


Hay que comprobar si las condiciones de nieve son adecuadas para escoger qué actividad hacer y en qué montaña. A la vez, ¡saber que no todo el mundo tiene las mismas condiciones físicas y técnicas para afrontar la actividad!

 

 

2) PLANIFICA

Planifica los horarios, recorridos y desniveles para preparar la ruta en la montaña. Consulta la previsión meteorológica y el boletín del peligro de aludes. Y, muy importante, planifica un plan B.

 

 

3) EQUÍPATE

Trae ropa y calzado adecuado. Carga la mochila con todo el material, agua y comida necesaria.

 

Recuerda que para hacer un auto rescato en un alud hace falta un equipo de seguridad obligatorio que comprenda un DVA (un detector de víctimas de aludes), una sonda (mínimo de 2,40 metros, para localizar con precisión la víctima sepultada) y una pala (plegable y resistente, para poder trabajar la nieve y desenterrar la víctima).

 

 

4) FÓRMATE

Fórmate en técnicas, materiales y asistencia sanitaria. Practica el uso del detector de víctimas de aludes (DVA) y la autodetención en terrenos nevados. Es muy importante informarse para formarse, así que puedes aprovechar las jornadas técnicas de seguridad en terreno de aludes que organiza cada año la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña (FEEC). 

 

 

5) EVALÚA

Si tienes que atravesar forzosamente una pendiente con peligro de caída de alud porque no puedes elegir otro camino ni girar cola, hay que tener presente:

 

o Pasar tan arriba como sea posible, preferentemente por aristas o carenas.

o Ir desabrochados y separados a una distancia que, si el alud se desprende, no pueda atrapar a más de un excursionista.

o Sacar las manos de las cintas de los bastones o piolets, desenganchar también las cintas de las mochilas (del pecho y cintura) y las posibles correas de esquíes.

o Ponerte el gorro y los guantes y llevar la chaqueta bien abrochada. 

 

 

Una vez ha pasado el alud, intenta salir en dirección diagonal y descendente hacia el exterior. No pierdas la calma y rescata tus compañeros. Los primeros 15 minutos son vitales para encontrarlos con vida. El protocolo de busca de víctimas de aludes nos dice qué tenemos que hacer en orden de importancia:

 

- Poner en seguridad al resto del grupo.

- Hacer un análisis rápido de la situación. (Indicios)

- Empezar la búsqueda con DVA (todo el mundo tiene que poner el DVA en modo recepción). 

- Dar la alerta por teléfono, por radio o enviando un grupo de personas (si estamos solos, priorizamos la búsqueda). Llamar al 112 pero seguir con el rastreo. 

- La persona más experimentada hace la búsqueda final en cruz y el resto del grupo tiene preparadas sondas y palas.

Extraer la víctima mediante el palaje estratégico. 

Tener cura de la víctima i apresurarse para continuar con el rastreo de otras víctimas. 

 

Es esencial recordar el protocolo PAS (proteger, avisar y socorrer) y el teléfono europeo de emergencia, el 112. 

 


 

Aquí tenéis un vídeo del curso del ACNA en rescate de aludes y una infografía de seguridad en la montaña y riesgo de aludes.

 

 

 


 

 

 

Diciembre 24, 2019
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